El sarampión es una infección viral que puede ser grave e incluso mortal en niños y niñas pequeños, para la cual no existe un tratamiento específico, pero es fácilmente prevenible mediante una vacuna: la de la triple viral que protege contra sarampión, paperas y rubéola. A través de los años, desde su introducción en 1950 aproximadamente, la misma se constituyó como el método más eficaz conocido hasta el momento para evitar contraer estos virus.

La pediatra, infectóloga y Ministra de Salud de la Provincia de Santa Fe, Andrea Uboldi, conversó con CIPReB y se expresó acerca de la temática que en estos momentos afecta a todo el mundo: los brotes de sarampión que se están dando mayormente en Europa, Estados Unidos y América Latina. Habló sobre la efectividad de la vacuna triple viral, rebatiendo los argumentos falsos que afirman que dicha vacuna provocaría autismo y explicando el origen de estos supuestos. Además, explicó cuándo llegamos a la erradicación, control o eliminación de enfermedades.

Se trata de una vacuna a virus vivos atenuados, es decir que es una mezcla de tres componentes virales atenuados que se coloca a través de una inyección y llega a inmunizar a los seres humanos contra el sarampión, la paperas y la rubéola. Utilizada de manera cotidiana en todo el mundo, institucionalizada, esta vacuna permitió que, en la mayoría de los países que la utilizan regularmente, se lograra eliminar el sarampión. Se coloca, preferentemente, antes de los dos años de vida. En Argentina, según requerimientos del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación:

  • Niños y niñas de 12 meses a 5 años: deben acreditar UNA DOSIS de vacuna Triple viral (sarampión-rubéola-paperas).

  • Mayores de 5 años, incluidos los adultos: deben acreditar DOS DOSIS de vacuna con Doble viral o Triple viral.

  • Las personas nacidas antes de 1965 NO necesitan vacunarse porque se consideran protegidos por haber estado en contacto con el virus.

Cualquier persona (incluso un adulto) que no esté vacunada puede infectarse. Sin embargo, los niños no vacunados son quienes presentan mayor riesgo de infectarse con el virus del sarampión. Se encuentra contraindicada en mujeres embarazadas y pacientes inmunosuprimidos.

Si bien la interrupción de la transmisión endémica del sarampión (eliminación) en los países de América fue certificada en septiembre de 2016, aún persiste el riesgo de importación de casos desde otros lugares del mundo y es así como  hoy presenciamos un aumento, a nivel global, en el número de casos de sarampión.

Debido a la caída en el porcentaje de vacunación, dada por la propagación de noticias falsas que han desacreditado una de las prácticas más efectivas de la  salud pública, y por la controversia científica que se ha asido en torno a la misma por parte de los movimientos anti vacunas, en los últimos años aumentó el número de casos por esta infección en Estados Unidos, Europa (lugares  en donde se manifestaron muertes), Canadá e incluso, una situación similar se está viviendo en América Latina, con brotes en al menos cuatro países, como Costa Rica, Guatemala, Brasil y Argentina.

Se hace necesario vacunar a nuestro viajeros más susceptibles que son los siguientes:

  • Personas nacidas entre los años 1971 y 1981 que viajen fuera del país (independiente del destino) y que no tengan antecedentes de haber recibido 2 dosis de la vacuna después de los 12 meses de edad.

  • Lactantes de 6 a 11 meses que viajen fuera del país.

  • Niños  y niñas entre 1 a 6 años, que tienen una dosis administrada, que viajen fuera del país.

Más allá de las creencias, opiniones o búsquedas personales, la enorme cantidad de evidencia científica mundial respalda el hecho de que la inmunización colectiva es fundamental. Vacunándote, estás protegiendo a muchos. Vacunando a tus niños o niñas contra el sarampión, les estás salvando la vida.

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